jueves, 5 de julio de 2012

Nuestra cocina: El tocino de cielo


Uno de los dulces más típicos de toda la repostería española, el tocino de cielo, tuvo su origen en Andalucía, alrededor del siglo XIV. Aunque varias localidades han intentado atribuirse el invento de la receta, la de Jerez de la Frontera (Cádiz) es la mejor posicionada para hacerse con tal distinción.

Foto: camina-conmigo.com
La tradición cuenta que este postre fue creado en uno de los conventos de la ciudad, para aprovechar el excedente de yemas de huevos que los productores de vino de la zona donaban a las monjas. En aquél tiempo, en las bodegas, se utilizaban las claras de huevo para aclarar el color del vino, por lo que la materia sobrante era reutilizada en la cocina del convento.

El proceso para elaborar el tocino de cielo consiste en la preparación de un almíbar a base de agua y azúcar, la añadidura de las yemas de huevo ya batidas, y la posterior cocción de la mezcla en un molde caramelizado, al baño maría.

A pesar de que la receta se originara en nuestra comunidad, la expansión de la misma ha sido tal que, uno de los tocinos de cielo más reconocidos de nuestro país se cocina, nada menos, que en la localidad asturiana de Grados.

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